La historia de Diego Dougherty y Gaby Kabrins

Tenían mucho que decir y no escuchamos.

Teníamos mucho que decirles pero no supimos cómo.

Tenían muchas necesidades y ganas de hacer las cosas de manera diferente, pero lo que abundaban eran críticas, demandas, exigencias y confrontaciones.

No aprendimos a tiempo a expresar nuestro afecto, y lidiamos alejándonos, pero definitivamente no fue la respuesta.

Terriblemente, hemos aprendido que cosas atroces pueden venir de grandes personas.
Gaby y Diego eran eso para nosotros, personas excelentes y amigos cercanos.

Dos personas que se enamoraron y, en busca de esperanza encontraron tragedia en su lugar.

Gaby

una mujer mexicoamericana de Los Ángeles, amante de los perros e hija.

Diego

un nativo de Guatemala, hijo amado, hermano y amigo.

Es la historia de dos personas que buscaron entre sí lo que les faltaba; una salida.

Diego Dougherty, uno de siete hermanos, consumía drogas regularmente, y a menudo buscaba el significado de la vida. Perdió a uno de sus hermanos, su madre murió cuando él era joven, y su padre moriría de un corazón roto, poco después de esta tragedia.

Gaby Kabrins, una víctima de la enfermedad de Lyme que sufría de dolor crónico encontró alivio en analgésicos y medicamentos recetados, lo que provocó cambios en su temperamento, sus hábitos de sueño y estilo de vida, y finalmente llevó a la pérdida de la compañía que ella cofundó.

Gaby, luchando para recuperarse de una carrera fallida y problemas de salud; Diego, luchando contra sus propios demonios mientras trataba de cuidar a la mujer que amaba, dos personas desoladas buscando esperanza en el otro.

Lo que una vez fue un romance rápidamente se convirtió en una pesadilla.

Después de años en una relación fallida, Diego buscó otra solución a los problemas de Gaby, que a fin de cuentas también eran los suyos. Sugirió un retiro en Sudáfrica donde experimentarían con drogas que posiblemente podrían curar el sufrimiento de Gaby.

Ambos embarcaron en el viaje en busca de una solución a la enfermedad de Gaby y a su propia relación.
Mientras experimentaba con un coctel de drogas y alucinógenos, Diego involuntariamente asesinó a Gaby.

Fue el trágico evento que él describe como una “posesión demoníaca”, y uno que acabó con la vida de una mujer, una hija, una amiga. La mujer que amaba.

Nuestra intención es contar una historia en la que ya no nos resulte indiferente, una historia de la que todos podamos aprender.

Gaby y Diego, aunque eran ustedes los que se enfrentaban a estos demonios, nosotros, como sus amigos, también nos vimos afectados.

Todos debemos encontrar una enseñanza de estas vidas perdidas, pues no deben ser perdidas en vano.