Testimoniales

Marta Regina Midence

Por mayo 5, 2018 Sin Comentarios

“Mi profesión es de Naturópata desde hace aproximadamente catorce (14) años, me especialicé en reflexología clínica. En el año aproximadamente dos mil doce (2012) me llamó por teléfono Diego Dougherty, a quien personalmente no lo conocía y solicitó un paquete de reflexología por algún tiempo, a lo que yo dije que sí. Lo conocí y mi profesión me permite conocer a las personas de una manera diferente. El trato siempre fue cordial, un caballero durante las sesiones, fue tomando confianza haciéndome unos comentarios de su vida personal y me comentó su preocupación por su pareja Gaby, mmm… una persona que se encontraba bajo efectos de cortisona y de otras series de medicamentos por tener un padecimiento en las glándulas suprarrenales. Y estaba muy preocupado y quería ayudarla y me preguntó si a través de la reflexología podríamos lograr que su estado nervioso, se estabilizara y que pudiera tener una mejor calidad de vida y de sueño. Así fue como, en vez de que ella viniera acá a la clínica empecé yo a tratarlos a los dos en su casa de habitación y me pude percatar de ciertas situaciones que se daban en la casa. Las sesiones duran aproximadamente una (1) hora o cuarenta y cinco (45) minutos y en esos lapsos de tiempo yo me daba cuenta de la tensión que se vivía dentro de la casa; de que Diego tenía que ser muy cuidadoso con la forma que hablara, con el sonido de alrededor, porque Gaby estaba dormida hasta que me tocaba ir a atenderla. Gaby tenía, ciclos de sueños muy diferentes a los normales ella dormía durante el día, desde tempranito hasta aproximadamente a las cuatro o las cinco de la tarde; estaba despierta durante las horas de la noche cuando a Diego le correspondía dormir. Y eso les ocasionaba problemas de comunicación, estrés, falta de convivencia y me pude percatar de la actitud demandante de Gaby hacia Diego.

Algunas veces cuando yo llegaba él solicitaba, ella solicitaba, que Diego le fuera a traer algo a la cocina, una cuchara, para sacar el aceite de coco con el que yo trabajaba, y Diego de buena voluntad se la llevaba, Gaby no estaba de acuerdo con esa cuchara, lo mandaba a traer otra cuchara, Diego accedía en ir a traer otra cuchara llegaba con la tercera cuchara y total no, no, no, yo notaba que era una actitud bastante pueril, muy demandante, inestable, gritaba, tenía siempre a sus dos perros encima de la casa, de la cama, casi; Diego en la orilla de la cama. Eh, bueno esto sucedió durante aproximadamente de tratar a Gaby durante unos ocho o nueve meses; a Diego pues, algún tiempo más verdad y la verdad que, que la vida familiar que yo percibí en esos momentos era una vida de mucha tensión y de mucha inestabilidad, Gaby también estaba pasando por un momento difícil, con respecto a lo que ella sentía de su socio de una empresa publicitaria o algo, algo de ese estilo algo de publicidad; que se sentía traicionada por él. En el tiempo que ella se vino a Guatemala algo sucedió allá en Estados Unidos y Gaby estaba sufriendo muchísimo porque no esperaba de él algo como lo que sucedió. Así mismo era muy cuidadosa en la forma que tenía que hablar con su mamá, porque no tenía una buena relación desde hace varios años, era una relación que ella cuidaba bastante, medía las palabras, le decía las cosas con sumo cuidado para no ocasionarle un conflicto grande. Ella quería mucho a la esposa de su papá, se expresaba de ella maravillosamente, una persona con la que tenía total afinidad, confianza y siempre me comentaba que si algún día venía su mamá a Guatemala, que tenía que quitar la foto donde estaba con la esposa de su papá de la chimenea. Y pues eso es lo que yo logré percibir en el tiempo que visité esa casa.”